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New Horizons

Hay marejadas de recuerdos que se cuelan por las venas de aquellos que vivimos esta vida.

Lo sé, tendemos a olvidar, porque ¿qué clase de mente podría contener todas las emociones, todos los paisajes, todos los amores y, en un solo suspiro, decirles adiós? Nada de eso.

La vida, si es que algo se de ella, es que es una totalidad que se nos muestra en secuencias. Si algo impide que la eternidad se dé de una sola vez, es el tiempo, decía el loco de Bergson. Paso a paso, huella a huella, latido a latido.

Hablando de locos, emprenderá usted pronto un nuevo viaje hacia horizontes desconocidos.

Que la Fortuna esté de vuestro lado, y por muchos nuevos suspiros por venir, es que brindo por usted.

Hasta la próxima cerveza campeón!

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VOLVER 8.0

Si de volver se trata, mejor es empezar por aquel lugar que más nos extraña. Si de volver se trata, quizás sea para abandonar el discurso que nos hemos repetido hasta convencernos de que no hay necesidad de volver. Pero si de volver se trata, se debe saber que un largo peregrinar demanda.

¿Se puede volver del volver? No sino a costa de una transmutación del alma. Volvés, sí, después de volver, pero cambiado. Cambian las manos, cambian los rostros, cambia tu rostro, cambia la casa. La casa deja de ser la casa del que se ha ido para ser el hogar de un extraño. Allí donde me siento un extraño, es donde más se extraña a ese que era antes de partir rumbo a este lugar que ya me ha abandonado.

La Tierra viaja alrededor del Sol a una velocidad aproximada de 108000 kilómetros por hora. La velocidad de rotación de la Tierra sobre su eje es, en el Ecuador, de 1700 kilómetros por hora mas nula en los polos. Giramos alrededor del centro de la Vía Láctea, además, a una velocidad de 220 kilómetros por segundo. Entonces…¿Volver?

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Sí. Volvamos. Allí adonde todo ha comenzado. Sabiendo que volver es abandonarnos…que es abandonarte…

Novalis decía que la Filosofía es estar en casa en todas partes. Sí, bueno. Aun desconozco lo que es eso. Al menos que el hogar sea un destino, al menos que el hogar sea una teleología…al menos que al hogar se lo construya así, ladrillo a ladrillo, cimiento a cimiento, columna a columna, una y otra vez, todo el tiempo.

¿Que el pasado ha pasado? No. Creo que eso, eso de andar volviendo sobre las huellas, eso de andar haciéndose hermeneuta en las distancias que nos separan de nosotros mismos, es algo que lejos de pertenecer al tiempo y a la fatalidad, le pertenece a la memoria.road

¿Te acordás lo que era vivir? Bueno, eso, volver. Volver es como volver y recuperar aquello que nos han negado. ¿Muchos no? ¿Pocos sí? ¿No? ¿Si?

Volver.

 

Hola!

Saqueos y las postales de la burguesía

Debemos reconocer que los saqueos, las desestabilizaciones políticas y las operaciones económicas de intereses concentrados de poder que se encubren tras estas prácticas no son historia nueva sobre el territorio nacional. De hecho, es experiencia común la de estos golpes socio-económicos perpetrados hacia diversos gobiernos en la reciente historia de la democracia desde el año 1983 a esta parte.

No faltarán aquellos que encuentren en la actividad de estos grupos opositores al gobierno faltas que atribuir al propio gobierno que aquellos buscan desestabilizar. Burgueses neófitos en asuntos de análisis político que han encontrado tras la panacea del menemismo un lugar confortable para expresar su odio visceral en una insostenible exposición de términos que solo agranda su ignorancia lejos de aminorarla.

Lo cierto, después de todo, es que en este conflicto hay dos poderes enfrentados. Por un lado, el de un gobierno electo democráticamente y contrapuesto a éste, el de corporaciones económicas con fines espurios y ajenos a todo aquello que no sea incrementar aun mayor riquezas para sus arcas.

Ningún individuo que se profese como democrático no podría sino estar del lado de un gobierno electo el cual, sea cual fuere su color partidario, es la constitución institucionalizada de la voluntad de los hombres y mujeres a lo largo y a lo ancho del suelo patrio.

Pero claro que no siempre podemos darnos el lujo de expresar abiertamente nuestros más oscuros deseos inconfesables. Pero ese tiempo empieza de a poco a llegar a su fin.

Claro, son los Ka-kas, son los negritos de mierda, la lacra humana en su máxima expresión, son la escoria que vomitan las inmundas periferias de las grandes urbes, y no, no son decididamente humanos.

Lo cierto es que en esta contienda de poderes titánicos, los individuos comunes, medios, con escasa incidencia en los asuntos preponderantes de una sociedad, son utilizados y movilizados de un extremo al otro de la gran esfera ideológica y arengados para que repercuta en sus calles, en sus televisores, en sus espíritus, el caldo de cultivo que se busca constituir para que la sensación de anarquía gobierne al mundo que conocemos. Es en estas circunstancias que los pequeños burgueses, nosotros, nos percatamos de lo diminuto de nuestro mundo. Es muy pequeño. Entonces accionando sobre ese miedo como mengueles adoctrinados en las artes de manejo de miedos colectivos, nos motorizan a correr como hormigas asustadizas: después de todo, han pisado nuestro hormiguero de cristal.

El efecto lo han logrado. Felicidades a todos ustedes, burgueses asustadizos, cobardes fascistas que se encubren en pelos largos y en palabras suculentas, porque el día que han soñado ha llegado finalmente. Nada podrá, creo, impedirles ahora sí, sin fundamento alguno porque nunca lo han necesitado, arremeter con toda fuerza sobre las instituciones que tanto dolor nos han costado como sociedad.

Que los políticos tienen la culpa…

Como si fueran ellos miembros de una raza extraterrena que viene a colonizarnos a nosotros, los pobres inocentes que día a día NO hacemos posible que la maquinaria continúe avanzando sobre millones de vidas que se pierden al costado del pavimentado camino del progreso. NO, no es responsabilidad nuestra. Porque la culpa es del otro.

Es muy posible de hecho, que el coraje y convicción férrea que ha caracterizado a los que llevan a cabo este proyecto nacional los mantenga en pie tras esta traba perpetrada por aquellos intereses ocultos, inconfesables, de los que todos nos hemos contagiado alegremente.

Pero también es cierto que este es el punto sin retorno. No hay días felices por delante, porque somos una sociedad corrupta. No hay santos y demonios en esta contienda. Todos somos cómplices directos de los millones de hombres y mujeres, niños y niñas que gritan el hambre en los márgenes de nuestros pequeños feudos.

Que la sombra que proyectan sus gritos ha llegado manipulada, sí, pero pisa firme sobre el living de nuestras casas, y ese es un hecho del que no podremos volver.

De ese grito, y de los que direccionan el grito, utilizaremos aquel que más nos convenga, para profundizar nuestra corrupción sistémica hasta límites insospechados incluso para nosotros mismos.

El circo ha sido abierto y creo, todos están invitados a vomitar su primitivismo sobre la gran arena que se nos ha desplegado ante nuestros pies. Circo armado, constituido con fines precisos y foráneos a los nuestros, pero apuntalado con dolores y estigmas que hemos sabido conseguir a lo largo de muchos años.

Lo bueno, es que el tiro para aquellos que creen disparar el arma, les saldrá por la culata. Creo a todos les saldrá el tiro por la culata.

Del Averno nos traeremos una bestia hermosa pero terrible, y están los que ya la hemos visto reflejada en esos tibios ojos progresistas de ojos chicos pero de lengua larga.

Lo que se viene es inimaginable, incontrolable, imposible…y eso es lo mejor que podría pasarnos.

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A nosotros, los que de allí venimos…

Al galope

Que el mundo no sea dicho en una verdad es una mentira que puede detentar semejante poder galopando hacia nosotros sobre un olvido que parece calzar perfectamente en las palabras que no decimos por temor a develar nuestras faltas.

Es por eso que amamos: es más fácil que recordar.               Imagen

 

Es por eso que mentimos: es más fácil que olvidar.

AUSENTE DE NOMBRE

Se mueven los cuerpos, se mueve la Tierra, se mueven los lugares, se mueve la mesa, se mueven los viejos, se mueven los rostros, se mueven los platos. Las manos, que también se mueven. Todo se va desplazando y se aleja de a poco de nosotros. Los recuerdos son los lazos con los que intentamos retenerlos, pero no hay con qué darle: la memoria también se mueve. 
Se mueven los “te amo”, se mueven los sueños, se mueven las voces, se mueven las risas, se mueven las lágrimas para afuera y las lágrimas para adentro.
Se mueve la vida hacia los cementerios, y los cementerios que también se mueven. 
Pasaron Buenos Aires, Aguilares, y quién sabe de cuántos me he alejado así, imperceptiblemente. 
Se mueven los techos, se mueve el cielo, se mueven los astros, se mueve la sangre. 
O el movimiento es un atributo del tiempo o lo mismo que él. Pero se mueve, todo se mueve. 
Si el universo es circular, aun queda la expectativa de que todo ello que se mueve volverá a pasar. Y si la condición de su repetición es la circularidad, la memoria es circular, el alma es circular. Y si dentro del alma los recuerdos también se mueven, es porque dentro del alma hay algo también que es circular. 
Y si todo se mueve y es posible decirlo, es porque hay algo que se resiste y persiste a ese devenir. 
La única condición que permite que esperemos que lo que se mueve y que ya pasó vuelva a aparecer es la memoria. Es ella y ninguna otra, la que otorga al alma la forma de esta circularidad. La única condición que nos permite captar al tiempo y al movimiento, es recordar. 
En el recuerdo todo vuelve, cambiado o no, pero todo retorna al punto que ya no está. Recordar es negar a la lógica que parece imponer el tiempo, pero también el único modo que tenemos de afirmarlo. 
Si recordásemos todo, estaríamos fuera del tiempo. Si no recordásemos nada, seríamos lo mismo que el tiempo. 
Si podemos decir algo acerca del tiempo, es porque hay algo en nosotros que no es tiempo. Si no podemos vivir fuera de él, es porque hay algo en nosotros que es todavía tiempo, que es todavía olvido. 
El tiempo o bien es lo mismo que el olvido, o un atributo de él. 
Los astros giran sobre las cúpulas del firmamento, y nada nos da la certeza de que el sol saldrá mañana nuevamente, excepto por el recuerdo que nos dicta que así será porque así fue ayer. 
La memoria nos limita y nos hace presos del tiempo, que es un olvido enmascarado bajo la forma de un recuerdo. 
Pero los recuerdos también se mueven y cambian, como también lo hace la historia. Historia que nos hemos impuesto para vivir en el tiempo en donde todo se mueve, para someterla, para coordinarla a nuestros fines. 
La Historia se está despedazando porque estamos olvidando y convirtiéndonos en tiempo. 
Pero pronto recordaremos de nuestro olvido, recordaremos nuestro tiempo, y no habrá que recordar ni esperar más.Imagen
Porque llegará el día en el que estaremos sobre él, y si sabemos que llegará, es porque ya pasó: puesto que si podemos conocer, es porque también podemos recordar…fuera del tiempo.

Bergogliamus papam!

Tenemos un Papa latinoamericano y argentino. Es una idea que al menos en el plano simbólico, en tanto que nos atenemos a las implicancias que su sentido aporta, es alentador y hasta casi conmovedor verlo hecho realidad.

No puedo dejar de reconocer que muchos de sus gestos son profundamente emotivos y parecen en su aspecto exterior (lo cual no es en sí poca cosa) anticipar un viraje importante en los asuntos espirituales de la mayor religión de la occidentalidad. Sería absurdo si en esto no reconozco haber visto actitudes que hicieron temblar mi emocionalidad hasta el punto de las lágrimas.

Que un Papa antes del “Urbi et Orbi” pida de forma casi espontánea ser bendecido primero por los congregados en la plaza de San Pedro es una signo poderoso que no puede ser interpretado sino como un cambio profundo en la relación de los “protectores de la fe” con sus fieles.

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Que sus actos esperanzan, es indudable. Pero siempre hay peros. No puede quien tenga los oídos dispuestos desatender la en algunos casos contundente evidencia respecto a la no muy grata participación de Jorge Bergoglio con la última dictadura argentina. Al margen de las voces encontradas respecto a este asunto, uno no puede cuanto menos sentir cierta consternación con algunos datos y documentos indiscutibles.

No es mi intención enumerarlos aquí, más siendo aun que estos testimonios están al alcance de quien desee buscarlos. Empero de ello se desprende inevitablemente una sensación contradictoria que pulula en la interioridad de quien contempla globalmente este escenario.

Sería sencillo dar la espalda a estas acusaciones, o simplemente negarlas. Sería hasta casi tentador hacerlo, y en muchos momentos esa pugna persiste en el corazón.

Mas inmediatamente he pensado que este tipo de contradicciones me recuerda a la argentinidad que habita en mí. Este tipo de pugnas y polaridades son las que atravesamos también históricamente como sociedad. Formamos parte de una sociedad profundamente bipolar.

Somos los más conservadores ante un espíritu liberal, y nos volvemos radicalmente liberales ante el reaccionarismo conservador.chev

Somos Videlas ante los Che, y somos Galtieris ante los Kirchner. Somos caceroleros junto a las Madres de Plaza de Mayo en el 2001 y somos caceroleros junto al rabino Bergman en el 2012.

Somos hinchas de Argentina en el mundial del ’76 y somos socialdemocrátas durante el menemismo.

Somos revolucionarios ante un Cavallo pero después somos contrarevolucionarios junto a los héroes del campo.

También somos el Perón del 55 y el Perón de los setenta.

Lo de la gata flora, si, claro.

Somos el Lanata de los noventa pero también el Lanata del nuevo siglo, así, todos renovados.

Somos los piqueteros de la crisis del 2001 pero también los piqueteros de la Sociedad Rural, sí, claro.

Somos el Clarín que encubría la desaparición de miles de personas pero también el Clarín que ahora es espadachín y salvaguarda de la libertad de expresión.

Parecemos tambalear entre opuestos pero que cuando arribamos a ellos parecemos inmediatamente decirnos “no, tanto no”.

Claro que cada uno siempre toma posiciones y tiene (o cree tener) en la mayoría de los casos una posición ya elaborada y acabada sobre ciertas ideas. Pero al acoplarnos a lo colectivo parecemos deambular de un sitio hacia el otro sin ninguna coherencia.

Pareciera ser que podemos saltar de un extremo hacia el otro impunemente, y con ello no logramos ver las contradicciones que nos atraviesan: nos parece hasta casi normal que así sea.

Es como si tuviésemos solo una memoria a corto plazo, y no pudiésemos ver el contexto general de nuestras acciones.

Claro que me alegra y emociona que un Papa latinoamericano esté al frente de la mayor religión de Occidente. Simbólicamente es un hecho trascendental que solo el tiempo nos dará la oportunidad de dimensionar adecuadamente. Es obvio también que no puedo dejar de sentir ofuscación al saber que el nuevo Papa tuvo al menos, una actuación poco clara durante el proceso militar.

¿Son dos cosas distintas o forman parte de lo mismo? Me pregunto en mi interior, ¿cómo es posible la conciliación entre estos dos fenómenos que en la apariencia se muestran como opuestos? y, claro, ¿es posible llevar a cabo tal conciliación?

Esos opuestos irreconciliables se expresan en la figura de Franciso I (o simplemente Francisco), pero también en nuestra argentinidad, por no decir nuestra condición general de humanos.

Esos opuestos somos también nosotros. Nosotros somos Kirchner bajando los cuadros de los presidentes de facto en la Casa Rosada, y también somos Videla arengando en diferentes medios de comunicación una rebelión contra el gobierno kirchnerista elegido democráticamente. Y si digo que arenga, es porque también hay oídos dispuestos a escucharlo y hasta defenderlo.

Hace diez, quizás veinte años atrás era simplemente impensable en la sociedad argentina ver expresiones públicas casi masivas a favor de aquellos militares genocidas. Hoy es un hecho ver skinheads en aquellas movilizaciones del 8N y subsidiarias, gritando “montonerito pusilánime” junto a “Viva Cristo Rey”.

Esas contradicciones se amplifican, es cierto, cuando uno de los extremos se agudiza. Es cierto que antes esas contradicciones no emergieron con fuerza simplemente porque nunca tuvimos anteriormente unos kirchners con la convicción suficiente para realizar cambios (en muchos casos, cambios simbólicos) que molestasen y despertaran el facho que llevamos dentro.

Pero aquí estamos. Un Papa argentino, latinoamericano, que eligió un nombre poderoso para su misión pastoral, un nombre plagado de sentido de humildad, sencillez y sensibilidad hacia los pobres.

“No te olvides de los pobres”, dijo que le dijeron tan pronto fue electo Papa.

Claro que no, como olvidarlos, ellos siempre están allí. Imagen

Mientras nosotros, como adolescentes aturdidos, deambulamos individual y colectivamente de un extremo a otro, sin poder vernos y mucho menos encontrarle un sentido concreto a esta ambigüedad que nos perfora como sociedad, como individuos.

El Papa es contradictorio y roza puntos extremadamente sensibles, tanto de un lado como del otro en nuestra polaridad constituyente.

Pero si lo pienso bien, no es más contradictorio que mi viejo, que mis amigos, que aquellos que conozco medio de lejos, que yo mismo.

Claro que el Papa entregó curas a la dictadura y mi viejo no, o que él es Papa de la Iglesia Católica y yo no lo soy. La comparación en su literalidad es inadmisible. Pero todos estuvimos ahí en ese tiempo, de alguna forma. No puedo considerarme parte de un pueblo y de un tiempo si no puedo mínimamente hacer un intento de asumir su historia como propia: desde la reflexión, o desde la acción cotidiana.

El Papa me genera contradicciones, puesto que se presenta como contradictorio. La Iglesia Católica es contradictoria, como también lo es mi país.

Hay que distinguir dos dimensiones, creo. Una es la del significado y otra es la del significante. La Iglesia Católica en particular y la cristiandad en general conglomeran las más excelsas virtudes de nuestra civilización, en el terreno del significado. Pero luego están los cristianos y la aplicación práctica de aquellos valores, que no en pocos casos han tenido resultados para nada felices.

De igual manera nosotros quienes decimos perseguir tal o cual valor o idea, hasta que por algún fortuito revés del destino descubrimos que en el hacer nos desconocemos y contradecimos…solo cuando nos lo permitimos reconocer, claro está.

El Papa es contradictorio, porque con extrema potencia son depositados en él tanto lo simbólico como lo significante. Él es a su vez depositario de una tradición antiquísima como  también un sujeto histórico, concreto. Es inevitable que allí se potencien aun más las polaridades.

Pero eso solo me informa que es humano. Y quizás no esté de más nuevamente resaltarlo, pero el nuevo Papa es también argentino.

Me alegro y me apesadumbro a su vez por su figura. Tal como me alegro y apesadumbro por la sociedad en la que vivo, tal como me ocurre también conmigo.

Ojalá la imagen de él en mí pueda encontrar aquella coincidentia opositorum, o que al menos sírvame de invitación a buscarla en todas aquellas tensiones antagónicas que me aprisionan, y que tanto nos alienan.

Pero eso quizás sea ya parte de otra historia…y no.  opo

Todos tenemos que creer en algo, o todos estamos persiguiendo ideales elevados, que consideramos sagrados, o inviolables, o indiscutibles. Y a veces, quizás por algún tipo de pensamiento del tipo mesiánico o mágico, sentimos verlo materializado, concretado, historiorizado en el mundo o en nuestras propias vidas.

Pero tan pronto como aquel que es idealizado no se corresponde fielmente con lo depositado en él, es objeto de nuestro temor y de nuestra reprobación. Mas en ese proceso ¿de quién es la responsabilidad?, ¿de quién genera o de quién recibe la proyección? ¿o aun nos resulta tan difícil comprender que los mortales somos eso, no más que mortales, y que en nada nos parecemos a aquellos valores e ideales para los cuales, llegado el caso, no dudaríamos en entregar nuestras vidas?

Creo que en muchos casos nos pedimos más de lo que podemos dar, nos exigimos parecernos a aquello que nunca podremos alcanzar; y es que justamente por ello, continuamos simbolizando, emulando. Si alcanzásemos todo, o conociésemos todo, no habría ciencia posible, ni fe necesaria, ni inquietud o sueño que encontrase en nosotros su fundamento.

Somos sujetos incompletos, no en el sentido necesariamente teológico, sino fenomenológico y, si se me permite decirlo, en el sentido psicológico. sendero

La vida es esa búsqueda. Es una gran aventura del espíritu. Quizás alguna vez nos situemos ante la paradójica situación de reconocer que el sentido de la vida sea ese ahondar en el equilibrio inalcanzable, y en reconocer que los opuestos que nos entrecruzan necesitarán y requerirán, tarde o temprano, reconocerse como aquello que siempre han sido: dos amantes que no terminan de encontrarse.

Por eso construimos, por eso avanzamos, por eso luchamos, por eso es que todavía vivimos: porque quizás en el fondo sigamos siendo después de todo humanos, demasiado humanos.

Sin nombre

Creces cuando descubres que ya no jugarás en la Primera de Boca.
Creces cuando descubres que ella no volverá.431px-The_Death_of_the_Grave_Digger

Creces cuando descubres que no has llegado a ser lo que imaginabas que serías.
Creces cuando el tiempo viene a desgastar y a cortar los bordes de tu efigie al enfrentarte al espejo de la Vida.
Creces cuando la mitad de lo que dices que eres es la mitad de lo que ya no está.
Creces cuando el pasado irrumpe por la ventana del alma, desordenando las hojas.

Y las olas que borran las huellas de las que se alimenta el mar, y los otoños que vienen a morir en nuestros ojos…

Así será, dicen, así será…