TARDES

…armando la siesta del mundo,

a orillas del atardecer desplegado,

los cuerpos martillan el cielo

como queriendo romper

el silencio del asfalto con un sonido ensordecedor.

En su marcha,

invisible,

se cuelan los pensamientos

en una sinfonía

que nos separa de la verdadera voz…

Armarse una cajita,

con los recuerdos que caminan por la espalda

en una marcha invisible…

y arrojarla al mar.

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