IR

Pensar no es una cosa que se haga gratis…

sucede a costa de mucho dolor. 

Sentir no es una cosa que se haga porque sí…

nos marca la carne con prometeico fuego.

Los recuerdos están todos acá,

caminando en alguna ruta inhóspita entre la paleta y el costado derecho de la cintura.

Estar perdido no es otra cosa sino un desafortunado naufragio en el mar interior: y es a costa de muchas tempestades, que finalmente al muelle seguro logramos encallar.

Parece una tontería caminar…

…pero llega un momento en el que cada paso es ni más ni menos que una conquista alcanzada a costa de mucho luchar.

Llega un momento en el que cada lágrima es como un libro derretido por la tristeza…

…en el que cada silencio es un rezo al dios que está por despertar.

…en el que cada mirada es un grito de libertad.

“Vos sos la casa que habitarás algún día…”

Ya martes…

03.59 de la mañana.

“Nada es imposible”.

http://www.youtube.com/watch?v=clFKs85NG3E&feature=fvsr

Todo quedó esparcido acá,

esperándonos…

hasta que los recuerdos recobren la melodía que entona tu piel.

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3 pensamientos en “IR”

  1. Querido Poeta, disiento, pensar es gratis. Por suerte y estamos llenos de pensamientos boludos que no tienen costo. Pensar en esos pensamientos sin costo, en ese pensamiento gratarola, sin profundidad es lo que a veces duele.
    Sin embargo creo que en este poema lo que duele no es el pensamiento, es el sentimiento. Y no van juntos, al menos no siempre.

    1. Aparentemente el pensamiento surge naturalmente, casi sin esfuerzo. Aparentemente también, nos manejamos en una frecuencia de pensamientos “lights” para evitar y erradicar de nuestra conciencia, la rudeza que la existencia nos manifiesta día a día.
      Pero este “apartarse del mundo generando pensamientos superficiales” no ocurre sino a costa de un gran olvido, que es a su vez producto de un gran trauma, y cuyas consecuencias no son conscientes, pero devienen en la construcción de una gran sombra detrás nuestro cuyas dimensiones se incrementan a medida que se incrementa nuestra “ignorancia” sobre aquello que a toda costa intentamos tapar.
      Dicho más rápidamente, lo que escondemos de nosotros mismos termina por asfixiarnos lentamente…y se esconde bajo esos pensamientos, que parecen sencillos, adorablemente inocentes, y aparentemente superficiales.
      Llega un terrible día en el que no se puede vivir ignorando…y por más que nos preocupe por “dónde estará ahora Rial”, en el fondo sabemos, muy en el fondo, que del fatídico encuentro con uno mismo, llegado el tiempo, no se puede escapar. Y como situación inexpugnable, no permite ya de concesiones ni de más plazos.
      “IR” habla un poco de eso, de ese viaje hacia uno mismo. Habla del encuentro con una certeza en el “naufragio interior”; encuentro cuyas consecuencias modifican todos los aspectos de estar vivos.
      Esos encuentros ocurren, no tanto.
      Pero estar ahí, consciente de ello, además de raro, es demoledor.
      Pero allí dónde se abre un abismo, se abre también una esperanza.
      Toda grieta tiene potencialmente la capacidad de convertirse en abismo y túnel de libertad en esta prisión de olvidos y de sombras.

  2. Sigo sin estar de acuerdo. Ahora por más razones que antes.
    El “trauma” que no es palabra que frecuento es individual. Y depende del grado alcanzado que produjo ese olvido, a veces es “demoledor” recuperar ese recuerdo.

    No creo en los “traumas” colectivos, no soy seguidora de Jung ni de jungueano alguno.
    Pero como no soy opa, sé para dónde apuntás y no creo -de veras que no- que mirarse en el espejo de adentro tenga consecuencias catastróficas y demoledoras, creo más bien que aunque dolorosas son sanadoras.

    Por último ese “pensar gratis” no es malo, es lo que hace -aunque no coincidas- sostenible la vida.
    No hay grieta entre uno y otro, o al menos no lo veo como grieta. No me parece sano y no creo que nadie lo haga andar hurgando en lo más doloroso de nuestra existencia para saber que estamos vivos.
    Ha olvidos que son necesarios y algunos traen luz en vez de sombra. Y no me refiero al olvido del hecho que está, estuvo nos conformó la historia, digo que no puede uno estar con la mirada permanentemente puesta en el dolor. Un cacho de risa, un cacho de pensamiento liviano es necesario para una vida medianamente vivible.
    No me adhiero a los profetas de “si olvidaaaaaaaaaaan después las pasarán peooor”

    Hay recuerdos en nuestra historia argenta que no deben ser olvidados.
    ¿Pero los individuales? Y hablo de ellos porque mencionás la palabra “trauma” a veces, muchas veces es bienvenidos darles el raje.

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