Segundo Sol

Saliste justo después de Apolo, proyectando tras el cuerpo una segunda sombra compañera que diseminaba los puntos de fuga para una historia de amor que se escribirá hacia atrás.  

Las sombras se tomaron de la mano, dejando a la carne anónima fascinada con la luz.

Por eso es que quizás no tenemos ojos detrás para imaginar el pasado que vendrá. Imagen

Otro reloj, otro Edén, otra Navidad.

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