Otoño 2013

Las señoras de la limpieza

barren hojas amarillentas

de las veredas brillantes.

Danzan un ritmo cadencioso

al son de las escobas.

 

~~~

 

Son las nueve de la mañana

en un día otoñal

frente al parque,

de mi Mendoza.

 

~~~

 

Siento una de esas felicidades que

se encienden en una sonrisa,

evocan abrazos

y

calientan el corazón.

 

mordi soy feliz de una manera inimaginada y todo gracias a Rosario.

AUSENTE DE NOMBRE

Se mueven los cuerpos, se mueve la Tierra, se mueven los lugares, se mueve la mesa, se mueven los viejos, se mueven los rostros, se mueven los platos. Las manos, que también se mueven. Todo se va desplazando y se aleja de a poco de nosotros. Los recuerdos son los lazos con los que intentamos retenerlos, pero no hay con qué darle: la memoria también se mueve. 
Se mueven los “te amo”, se mueven los sueños, se mueven las voces, se mueven las risas, se mueven las lágrimas para afuera y las lágrimas para adentro.
Se mueve la vida hacia los cementerios, y los cementerios que también se mueven. 
Pasaron Buenos Aires, Aguilares, y quién sabe de cuántos me he alejado así, imperceptiblemente. 
Se mueven los techos, se mueve el cielo, se mueven los astros, se mueve la sangre. 
O el movimiento es un atributo del tiempo o lo mismo que él. Pero se mueve, todo se mueve. 
Si el universo es circular, aun queda la expectativa de que todo ello que se mueve volverá a pasar. Y si la condición de su repetición es la circularidad, la memoria es circular, el alma es circular. Y si dentro del alma los recuerdos también se mueven, es porque dentro del alma hay algo también que es circular. 
Y si todo se mueve y es posible decirlo, es porque hay algo que se resiste y persiste a ese devenir. 
La única condición que permite que esperemos que lo que se mueve y que ya pasó vuelva a aparecer es la memoria. Es ella y ninguna otra, la que otorga al alma la forma de esta circularidad. La única condición que nos permite captar al tiempo y al movimiento, es recordar. 
En el recuerdo todo vuelve, cambiado o no, pero todo retorna al punto que ya no está. Recordar es negar a la lógica que parece imponer el tiempo, pero también el único modo que tenemos de afirmarlo. 
Si recordásemos todo, estaríamos fuera del tiempo. Si no recordásemos nada, seríamos lo mismo que el tiempo. 
Si podemos decir algo acerca del tiempo, es porque hay algo en nosotros que no es tiempo. Si no podemos vivir fuera de él, es porque hay algo en nosotros que es todavía tiempo, que es todavía olvido. 
El tiempo o bien es lo mismo que el olvido, o un atributo de él. 
Los astros giran sobre las cúpulas del firmamento, y nada nos da la certeza de que el sol saldrá mañana nuevamente, excepto por el recuerdo que nos dicta que así será porque así fue ayer. 
La memoria nos limita y nos hace presos del tiempo, que es un olvido enmascarado bajo la forma de un recuerdo. 
Pero los recuerdos también se mueven y cambian, como también lo hace la historia. Historia que nos hemos impuesto para vivir en el tiempo en donde todo se mueve, para someterla, para coordinarla a nuestros fines. 
La Historia se está despedazando porque estamos olvidando y convirtiéndonos en tiempo. 
Pero pronto recordaremos de nuestro olvido, recordaremos nuestro tiempo, y no habrá que recordar ni esperar más.Imagen
Porque llegará el día en el que estaremos sobre él, y si sabemos que llegará, es porque ya pasó: puesto que si podemos conocer, es porque también podemos recordar…fuera del tiempo.

Bergogliamus papam!

Tenemos un Papa latinoamericano y argentino. Es una idea que al menos en el plano simbólico, en tanto que nos atenemos a las implicancias que su sentido aporta, es alentador y hasta casi conmovedor verlo hecho realidad.

No puedo dejar de reconocer que muchos de sus gestos son profundamente emotivos y parecen en su aspecto exterior (lo cual no es en sí poca cosa) anticipar un viraje importante en los asuntos espirituales de la mayor religión de la occidentalidad. Sería absurdo si en esto no reconozco haber visto actitudes que hicieron temblar mi emocionalidad hasta el punto de las lágrimas.

Que un Papa antes del “Urbi et Orbi” pida de forma casi espontánea ser bendecido primero por los congregados en la plaza de San Pedro es una signo poderoso que no puede ser interpretado sino como un cambio profundo en la relación de los “protectores de la fe” con sus fieles.

papa1

Que sus actos esperanzan, es indudable. Pero siempre hay peros. No puede quien tenga los oídos dispuestos desatender la en algunos casos contundente evidencia respecto a la no muy grata participación de Jorge Bergoglio con la última dictadura argentina. Al margen de las voces encontradas respecto a este asunto, uno no puede cuanto menos sentir cierta consternación con algunos datos y documentos indiscutibles.

No es mi intención enumerarlos aquí, más siendo aun que estos testimonios están al alcance de quien desee buscarlos. Empero de ello se desprende inevitablemente una sensación contradictoria que pulula en la interioridad de quien contempla globalmente este escenario.

Sería sencillo dar la espalda a estas acusaciones, o simplemente negarlas. Sería hasta casi tentador hacerlo, y en muchos momentos esa pugna persiste en el corazón.

Mas inmediatamente he pensado que este tipo de contradicciones me recuerda a la argentinidad que habita en mí. Este tipo de pugnas y polaridades son las que atravesamos también históricamente como sociedad. Formamos parte de una sociedad profundamente bipolar.

Somos los más conservadores ante un espíritu liberal, y nos volvemos radicalmente liberales ante el reaccionarismo conservador.chev

Somos Videlas ante los Che, y somos Galtieris ante los Kirchner. Somos caceroleros junto a las Madres de Plaza de Mayo en el 2001 y somos caceroleros junto al rabino Bergman en el 2012.

Somos hinchas de Argentina en el mundial del ’76 y somos socialdemocrátas durante el menemismo.

Somos revolucionarios ante un Cavallo pero después somos contrarevolucionarios junto a los héroes del campo.

También somos el Perón del 55 y el Perón de los setenta.

Lo de la gata flora, si, claro.

Somos el Lanata de los noventa pero también el Lanata del nuevo siglo, así, todos renovados.

Somos los piqueteros de la crisis del 2001 pero también los piqueteros de la Sociedad Rural, sí, claro.

Somos el Clarín que encubría la desaparición de miles de personas pero también el Clarín que ahora es espadachín y salvaguarda de la libertad de expresión.

Parecemos tambalear entre opuestos pero que cuando arribamos a ellos parecemos inmediatamente decirnos “no, tanto no”.

Claro que cada uno siempre toma posiciones y tiene (o cree tener) en la mayoría de los casos una posición ya elaborada y acabada sobre ciertas ideas. Pero al acoplarnos a lo colectivo parecemos deambular de un sitio hacia el otro sin ninguna coherencia.

Pareciera ser que podemos saltar de un extremo hacia el otro impunemente, y con ello no logramos ver las contradicciones que nos atraviesan: nos parece hasta casi normal que así sea.

Es como si tuviésemos solo una memoria a corto plazo, y no pudiésemos ver el contexto general de nuestras acciones.

Claro que me alegra y emociona que un Papa latinoamericano esté al frente de la mayor religión de Occidente. Simbólicamente es un hecho trascendental que solo el tiempo nos dará la oportunidad de dimensionar adecuadamente. Es obvio también que no puedo dejar de sentir ofuscación al saber que el nuevo Papa tuvo al menos, una actuación poco clara durante el proceso militar.

¿Son dos cosas distintas o forman parte de lo mismo? Me pregunto en mi interior, ¿cómo es posible la conciliación entre estos dos fenómenos que en la apariencia se muestran como opuestos? y, claro, ¿es posible llevar a cabo tal conciliación?

Esos opuestos irreconciliables se expresan en la figura de Franciso I (o simplemente Francisco), pero también en nuestra argentinidad, por no decir nuestra condición general de humanos.

Esos opuestos somos también nosotros. Nosotros somos Kirchner bajando los cuadros de los presidentes de facto en la Casa Rosada, y también somos Videla arengando en diferentes medios de comunicación una rebelión contra el gobierno kirchnerista elegido democráticamente. Y si digo que arenga, es porque también hay oídos dispuestos a escucharlo y hasta defenderlo.

Hace diez, quizás veinte años atrás era simplemente impensable en la sociedad argentina ver expresiones públicas casi masivas a favor de aquellos militares genocidas. Hoy es un hecho ver skinheads en aquellas movilizaciones del 8N y subsidiarias, gritando “montonerito pusilánime” junto a “Viva Cristo Rey”.

Esas contradicciones se amplifican, es cierto, cuando uno de los extremos se agudiza. Es cierto que antes esas contradicciones no emergieron con fuerza simplemente porque nunca tuvimos anteriormente unos kirchners con la convicción suficiente para realizar cambios (en muchos casos, cambios simbólicos) que molestasen y despertaran el facho que llevamos dentro.

Pero aquí estamos. Un Papa argentino, latinoamericano, que eligió un nombre poderoso para su misión pastoral, un nombre plagado de sentido de humildad, sencillez y sensibilidad hacia los pobres.

“No te olvides de los pobres”, dijo que le dijeron tan pronto fue electo Papa.

Claro que no, como olvidarlos, ellos siempre están allí. Imagen

Mientras nosotros, como adolescentes aturdidos, deambulamos individual y colectivamente de un extremo a otro, sin poder vernos y mucho menos encontrarle un sentido concreto a esta ambigüedad que nos perfora como sociedad, como individuos.

El Papa es contradictorio y roza puntos extremadamente sensibles, tanto de un lado como del otro en nuestra polaridad constituyente.

Pero si lo pienso bien, no es más contradictorio que mi viejo, que mis amigos, que aquellos que conozco medio de lejos, que yo mismo.

Claro que el Papa entregó curas a la dictadura y mi viejo no, o que él es Papa de la Iglesia Católica y yo no lo soy. La comparación en su literalidad es inadmisible. Pero todos estuvimos ahí en ese tiempo, de alguna forma. No puedo considerarme parte de un pueblo y de un tiempo si no puedo mínimamente hacer un intento de asumir su historia como propia: desde la reflexión, o desde la acción cotidiana.

El Papa me genera contradicciones, puesto que se presenta como contradictorio. La Iglesia Católica es contradictoria, como también lo es mi país.

Hay que distinguir dos dimensiones, creo. Una es la del significado y otra es la del significante. La Iglesia Católica en particular y la cristiandad en general conglomeran las más excelsas virtudes de nuestra civilización, en el terreno del significado. Pero luego están los cristianos y la aplicación práctica de aquellos valores, que no en pocos casos han tenido resultados para nada felices.

De igual manera nosotros quienes decimos perseguir tal o cual valor o idea, hasta que por algún fortuito revés del destino descubrimos que en el hacer nos desconocemos y contradecimos…solo cuando nos lo permitimos reconocer, claro está.

El Papa es contradictorio, porque con extrema potencia son depositados en él tanto lo simbólico como lo significante. Él es a su vez depositario de una tradición antiquísima como  también un sujeto histórico, concreto. Es inevitable que allí se potencien aun más las polaridades.

Pero eso solo me informa que es humano. Y quizás no esté de más nuevamente resaltarlo, pero el nuevo Papa es también argentino.

Me alegro y me apesadumbro a su vez por su figura. Tal como me alegro y apesadumbro por la sociedad en la que vivo, tal como me ocurre también conmigo.

Ojalá la imagen de él en mí pueda encontrar aquella coincidentia opositorum, o que al menos sírvame de invitación a buscarla en todas aquellas tensiones antagónicas que me aprisionan, y que tanto nos alienan.

Pero eso quizás sea ya parte de otra historia…y no.  opo

Todos tenemos que creer en algo, o todos estamos persiguiendo ideales elevados, que consideramos sagrados, o inviolables, o indiscutibles. Y a veces, quizás por algún tipo de pensamiento del tipo mesiánico o mágico, sentimos verlo materializado, concretado, historiorizado en el mundo o en nuestras propias vidas.

Pero tan pronto como aquel que es idealizado no se corresponde fielmente con lo depositado en él, es objeto de nuestro temor y de nuestra reprobación. Mas en ese proceso ¿de quién es la responsabilidad?, ¿de quién genera o de quién recibe la proyección? ¿o aun nos resulta tan difícil comprender que los mortales somos eso, no más que mortales, y que en nada nos parecemos a aquellos valores e ideales para los cuales, llegado el caso, no dudaríamos en entregar nuestras vidas?

Creo que en muchos casos nos pedimos más de lo que podemos dar, nos exigimos parecernos a aquello que nunca podremos alcanzar; y es que justamente por ello, continuamos simbolizando, emulando. Si alcanzásemos todo, o conociésemos todo, no habría ciencia posible, ni fe necesaria, ni inquietud o sueño que encontrase en nosotros su fundamento.

Somos sujetos incompletos, no en el sentido necesariamente teológico, sino fenomenológico y, si se me permite decirlo, en el sentido psicológico. sendero

La vida es esa búsqueda. Es una gran aventura del espíritu. Quizás alguna vez nos situemos ante la paradójica situación de reconocer que el sentido de la vida sea ese ahondar en el equilibrio inalcanzable, y en reconocer que los opuestos que nos entrecruzan necesitarán y requerirán, tarde o temprano, reconocerse como aquello que siempre han sido: dos amantes que no terminan de encontrarse.

Por eso construimos, por eso avanzamos, por eso luchamos, por eso es que todavía vivimos: porque quizás en el fondo sigamos siendo después de todo humanos, demasiado humanos.

A veces |Siempre | Más

A veces

nos sentimos mal,

a veces

te hago sentir mal,

pero

nunca dejo de amarte.

|

Siempre te digo que el nuestro,

es un amor

para siempre.

El «para siempre»,

pierde sentido

de proyecto futuro,

indefinido dentro de una nebulosa temporal,

cuando se vuelve nuestra realidad cotidiana.

|

Más:

único,

grandioso,

encendido,

potente,

hermoso,

eterno,

es el amor que siento por vos.

|

mordi: sólo son palabritas que no [me] alcanzan para contarte lo mucho que significás para mi. Feliz Cumpleaños mi amor.

Te amo Rosario.

Sin nombre

Creces cuando descubres que ya no jugarás en la Primera de Boca.
Creces cuando descubres que ella no volverá.431px-The_Death_of_the_Grave_Digger

Creces cuando descubres que no has llegado a ser lo que imaginabas que serías.
Creces cuando el tiempo viene a desgastar y a cortar los bordes de tu efigie al enfrentarte al espejo de la Vida.
Creces cuando la mitad de lo que dices que eres es la mitad de lo que ya no está.
Creces cuando el pasado irrumpe por la ventana del alma, desordenando las hojas.

Y las olas que borran las huellas de las que se alimenta el mar, y los otoños que vienen a morir en nuestros ojos…

Así será, dicen, así será…

3 personas, 2 1/2 tutucas

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