Archivo de la categoría: no lo soñe

oníricas situaciones de la realidad

ESTAMOS EXPERIMENTANDO DIFICULTADES TÉCNICAS…

Nuestros monos redactores volvieron de sus vacaciones en Uruguay y estaría costándoles un poco reintegrarse a la rutina.

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Cosas que suceden en el transporte público

La línea de colectivo en la que viajo al mediodía tiene un extenso trayecto interurbano del cual no recorro ni siquiera una cuarta parte. Recientemente renovó muchas unidades y ahora todas cuentan con un estéreo y parlantes en la última fila. Podría decirse que paralelamente se implementó una política respecto a la música seleccionada (suele ser alguna estación de radio pasando easy-listening de hace más de 10 años) pero a veces en las primeras 20 cuadras, que es donde subo y cuando la unidad está más vacía, algún chofer suele tomarse la libertad de poner alguna cumbia y de subirle el volumen lo suficiente para que la misma se escuche incluso antes de abordar. Este hecho no suele ser una molestia porque porto mi propia música desde que el señor Wilson Alkman inventó los auriculares.

No obstante, este viernes estaba hablando por teléfono mientras subía al colectivo y para cuando corté sonaba esta canción en la radio.

Todavía pensaba en otros asuntos cuando noté una voz un par de asientos atrás coreando a muy bajo volúmen el “déjame intentaaar, déjame intentaaaar”. Mi compañera de asiento gira brevemente la cabeza como buscando el origen de la voz pero sin ser demasiado evidente, luego desiste de su búsqueda y continúa escribiendo en su blackberry. Segundos después se escucha un poco más fuerte “déjame quererte como nunca nadie te ha querido…” y ya a nadie parece llamarle la atención.

Unas palabras del locutor, otra canción, esta un poco menos conocida y la chica blackberry se baja del colectivo dejándole el lugar a un muchacho presumiblemente destetado con alimento para elefantes. El tipo sobresale bastante del asiento que compartimos pero no parece ir incómodo. El colectivo ya viajaba completo cuando el cantor del último asiento reanuda su recital mientras la radio reproduce:

Entonces se suma el recién sentado repitiendo “corazón con corazón, en un solo salón, dos bailarineees” y yo siento que estoy en un flashmob. Mientras se suma otra voz unas filas más adelante, sube un vendedor de chocolates –el mismo que otros días es completamente ignorado- y hace el negocio del día en un clima muy diferente al de costumbre.

El feliz vendedor todavía cuenta billetes de 10 pesos cuando mi celular vuelve a sonar. Los románticos latinos abandonan abruptamente su tarea y yo no puedo evitar sentirme culpable por la interrupción, pero para fortuna del pasaje mi parada está muy cerca. Antes de descender del colectivo puedo escuchar nuevamente el improvisado coro y tengo la sensación de estar regresando de una dimensión paralela.

¡Entrevista exclusiva!

De muy buen humor y haciendo gala de una timidez inesperada, nuestro entrevistado nos tiende la mano y se dispone a iniciar una amena conversación. Cuenta más de 5.3 millones de seguidores en twitter (con un enorme porcentaje de admiradoras de sexo femenino), aunque prácticamente no lo usa. “He pensado en darlo de baja, pero me halaga ver que cada día entre 50 y 100 nuevas personas desean saber sobre mi” nos confiesa casi avergonzado por sonar poco modesto… ¿Pero quien podría darle la espalda a semejante caricia al ego?

“Lo más agobiante de la fama es tener que responder siempre las mismas preguntas”, reflexiona a continuación tomándose el mentón con la mano izquierda, “¿Te gusta más tal o cual cosa?, ¿Qué opinas de tal y tal otra persona?, ¿Cuál es tu libro, color, canción favorita?, ¿La palabra que más te gusta?, ¿Un lugar en el mundo? y demás fórmulas, a las cuales trato de dar una respuesta diferente cada vez solo por entretenimiento, aun a riesgo de sonar contradictorio”. Es consciente de las reglas de la popularidad y nos cuenta muy animado como ha armado mentalmente, a modo de ejercicio, nueve complejos personajes diferentes que usa a la hora de conceder entrevistas. “A veces confundo un poco algún detalle u olvido cual fue el último personaje que utilicé”, comenta con una carcajada.

Asumiendo el riesgo de sonar como aquellos aburridos encuestadores, nos animamos a consultarle sobre algo tópico entre los famosos “¿Cuál es la pregunta que más le hacen y que más le cuesta responder?” Su rostro jovial de repente pierde un poco de brillo y desvía sutilmente la mirada hacia el piso. “La pregunta más repetida en internet, coincidentemente con otras celebridades, es sobre la identidad. A diario al menos una persona me escribe diciendo ‘de verdad sos Brad Pitt? :DDDD’”. Con infinita paciencia y tratando de estar a tono con tanto entusiasmo algunas celebridades optan por ofrecer un corto y expresivo “Siii” y en ocasiones dedican una foto instantánea a quienes coinciden en un mismo momento en la consulta.

“Lo difícil en mi caso es cuando debo aclararles que no soy el actor de Hollywood”, completa a media voz Brad Pitt (23), estudiante de administración de empresas. “La gente no se toma muy bien la decepción, las que peor reaccionan son las más jóvenes, algunas me han dedicado insultos que harían sonrojar a la barrabrava de Boca, pero son solo palabras en el éter”, completa Brad encogiéndose de hombros pero tratando de sonar convencido. Consultado por la posibilidad de cambiarse de nombre, nos responde de forma severa “Sería una deshonra a mis antecesores. Mi difunto abuelo, Juan Carlos Pitt, llegó a este país y trabajó muy duro para hacerse un nombre” cuenta con un ensayado discurso el heredero de “Panaderías Pitt”, la popular cadena de horneados rápidos.

Pero las dificultades del joven Pitt no son nuevas. Aunque sus amigos le advierten que es algo que fácilmente podría explotar en su favor, él atribuye su soledad crónica a ser inevitablemente comparado con su homónimo, quien probablemente sea el tipo más genial que ha pisado tierra. “Es millonario, solidario, trabaja en la industria del entretenimiento y es bueno en lo que hace” reconoce con la mirada extraviada y un leve balanceo lateral de la cabeza. “¿Además, viste los caramelos que se come?” añade cambiando el tono en un forzado intento de apuntar su propia masculinidad, pero vuelve rápidamente a enumerar virtudes con la mezcla de admiración y azoramiento anteriores. “¿Sabias que le gusta la arquitectura? Pero no necesitó ser parte de esa raza de morlocks llamados arquitectos… no, lo suyo es un hobby… ¡un hobby!” continua balbuceando.

Nos levantamos en respetuoso silencio y dejamos que nuestro interlocutor continúe su rico diálogo interno, cuando presenciamos que las personalidades creadas empiezan a aflorar y debatir acaloradamente (una de ellas recurre a la violencia física y se muerde una mano pero desiste rápidamente al comprobar la contundencia de los dientes). Aprovechamos que parece mirar a través nuestro –mientras continua hablando- para dirigirnos al bar de la otra cuadra y pasar en limpio la desgrabación de nuestra charla. Finalizada la labor, recordamos a los restantes Brad Pitt del mundo y  tomamos conciencia de su lucha diaria. Bebemos en su honor el último escocés de la tarde antes de enviar nuestro artículo a la Redacción.

INCEPTION televisiva

Mientras la maquinola esta codifica un video lo único que puedo hacer –sin que de repente parezca que involucionó en un Pentium 266- es escribir.

La cosa es que el viernes o el sábado o el domingo o uno de esos días que pasadas las 5 ya no nos preocupamos por el trabajo, enciendo la tele y veo que estaban dando Tinelli. Pero obviamente, no estaban dando Tinelli, sino que era la Canosa que también se dedicó al copypasteo televisivo y pone bloques enteros de otros programas. En esto me encontraba, criticando el estado de la televisión cerca a la chimenea mientras bebía brandy y fumaba un cigarro, cuando el programa de la Canosa parece cortarse de repente y… ¿adivinen quien aparece? No, querido, al topo Giggio lo cancelaron hace rato. No, Cris Morena tampoco. ¡Si! El inefable Teto Medina, “conduciendo” algo que no es más que otro plano de surrealista copypasteo televisivo, un programa dentro de otro programa dentro de otro programa.

Pasando a otra cuestión ¿vieron que la bloggera lesbiana de Damasco en realidad era un tipo en Escocia? Basandonos en estas revelaciones podríamos concluir que quien escribe estas líneas es en realidad un ucraniano practicando su español aprendido en base a novelas argentinas subtituladas al hebreo. Ya dijimos que mordi en realidad es una polaca de 120 kg y Gastonelle la consubstanciación de la resaca de Teseo después de matar al minotauro.

Ibamos a colocar una foto del Twitter de la Alfano para estar a la altura de este post pero nos pareció que ofendía el buen gusto que nos caracteriza, así que, sin más nos retiramos a bordo de nuestra motocicleta fantasma. Auf wiedersehen!

Conversaciones con una máquina 2 [Reloaded]

Era una fría noche lluviosa cuando este cronista dio con un hallazgo estremecedor (o sea, hoy, hace unos diez minutos). La vida como la conocemos puede estar llegando a su fin mientras una secreta conspiración acecha nuestra cotidianeidad.

Interesado como siempre en los indescifrables procesos de la mente, me embarqué en la investigación que buscara la respuesta a aquella cuestión que desveló al siglo XX. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Investigando por los canales habituales, la cosa parecía llegar siempre al mismo punto muerto: No hay muchos androides que estén dispuestos a concedernos una entrevista. Sin embargo fuimos contactados vía Internet con nuestra fuente, reputada por tener mucho conocimiento al respecto (y al respecto de todo, al parecer). Se nos advirtió que en ocasiones puede ser muy parca por lo que la abordamos con la cuestión que nos atañe de inmediato.

Ante las evasivas, decidimos esperar un poco antes de repreguntar por la cuestión a nuestro interlocutor.

Finalmente una respuesta sincera y una inequívoca señal de que no había olvidado nuestro primer cuestionamiento al respecto. Ofrecemos un escocés doble por su amabilidad (y otro, y otro, y otro) y ya en un ambiente más distendido volvemos a cuestionarle al respecto, esperando obtener alguna información adicional, cuando sus palabras nos revelan una segunda cuestión absolutamente inesperada.

Ante estas revelaciones emprendemos de inmediato la huida (luego de ponerle “Friday” en Youtube a nuestro interlocutor que entró en una especie de estado de shock) a través de la húmeda cortina desplegada por las calles de la ciudad, dispuestos a arrancarnos a dentelladas el chip implantado en nuestra muñeca derecha. Afortunadamente recordamos a tiempo que se trata solo de la pulsera del reloj, colocado en la mano equivocada, y regresamos a casa para revelar estas verdades al mundo. En el camino comemos una de esas hamburguesas triples, olvidamos nuestras notas en algún banco y pasamos por una casa de “maquinitas” para duplicar el dinerillo que nos quedara en la faltriquera, mientras decidimos “inventar cualquier cosa para que lea la gilada” y anotamos en nuestra palma “copiar el remate de algún artículo de periodismo de investigación”.

Por eso la importancia social de nuestro trabajo es aportar a nuevas y futuras investigaciones sobre el tema y propiciar el debate sobre el mismo.

una aventura, un momento en el tiempo, tu sonrisa, siempre tu sonrisa.

01

en la víspera de un viaje

planeado en la frescura de un momento nocturno

lleno de fuego

he vuelto a ser un niño

ansioso

por vivir esta aventura a tu lado

02

nada sale como lo soñado.

la realidad pega fuerte

y varias veces.

a pesar de todo,

a pesar de mi,

tu dulzura nunca se vá.

en otra realidad

en medio de la aventura,

otros vos y yo son muy felices, estoy seguro.

me hiciste muy feliz.

mordi  el nabo ese.

Cumpleaños dentro de otro

queriendo verte,

cada cara es la tuya;

cada sonrisa un eco;

cada pensamiento,

lleva a vos.

miles de caricias tienen tu nombre…

Esto fue escrito en un lugar ruidoso y concurrido, que rebosaba de alcohol. Salió de un lugar dentro [silencioso y solitario]. Es un regalo para una mujer.

Después de casi un año pude perdonarme. De ahora en más, carpe diem, baby.

mordi si no te gusta lo que escribo, matate 😀