la vida misma (opereta en 1 acto)

ubicación geográfica: Yerba Buena, la ciudad de la familia numerosa cristiana (Cristo dice que cojais como conejos una vez casados)

lugar: panadería Virgen del Hadouken (virgen de cerámica, empleada negrita con delantal)

personajes:

vendedor, con cara de nada, padre numeroso.

comprador (marido de compradora) vestido con kit de La Argentina cassual.

compradora (esposa del comprador) vestida con kit Nike deportivo que la hace ver como una morsa con zapatillas flúor.

narrador, quién les habla, vestido con pantalón color morado a cuadros, remera arrugada azul y zapatillas verdes al tono según la revista “MeCagoEnLaModa“.

dialogo:

compradora Tenemos que darle de comer en el viaje a 10 adultos y queremos comprar sandwichs (poner énfasis en la palabra sándüich)

vendedor con 3 o 4 de estos (pan tamaño panchitos) está bien

compradora  Máximo (al esposo) no serán muchos?

comprador Y… calculale 1 o 2 por persona… (mirando por la puerta y rascándose de coté la entrepierna)

compradora Cuantos hay ahí (al vendedor)

vendedor aprox 2 por persona… pero… (entre dientes) no creo que alcance.

compradora ay! esos deben alcanzar! (casi ofuscada y con énfasis en la palabra deben)

narrador Pero que ratas! (al publico)

baja el telón.-

 

siempre que voy a la panadería veo la misma escena, señoras bien de Yeibí regateando con el panadero… hay que ser miserable, quenó!

mordi yo tengo un pantalón morado a cuadros.

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5 pensamientos en “la vida misma (opereta en 1 acto)”

  1. Muy buena radiografía de la sociedad de bolsillos flacos.
    No tiene 4 estrellitas porque ¿dónde se ha visto que los sandwiches se hagan con pan de viena????
    No. Hay un pan que se llama “pan de sandwich” que es para eso.
    Y luego le voy a decir al autor que si “la compradora” tiene todo nike auténtico (y no trucho) NO es de bolsillos flacos, esas personas NO van a la panadería: mandan a la empleada.
    Por lo demás es una obra que de completarse dejará una impronta indeleble en las letras argentas.

    Mónica Ostrova

  2. Usté disculpe que disienta mordi, pero “esa” gente vive y pervive de y por las apariencias… por eso no les queda otra que tener empleada(s) domética(s) porque sino se presume que no son lo que pretenden ser.
    Yo le diría que investigue el grupo social al que descarnadamente va retrartar en su obra. Porque sino se le va a venir abajo la opereta. Dicho todo esto con la humildad de la grupie que soy…

    Mónica Ostrova

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