Ocho cordeles

Como reo tratado, sin conocer la pena, ni el veredicto.

Vamos, juntos.

Huyamos lejos de aquí.

El castigo ha calado hondo.

Y no existen rastros del delito.

Que los jueces mueran en sus juicios.

Que los dictadores mueran en su masacre.

Que los asesinos mueran en su infierno.

Cualquiera es loco con un techo cobijándolo del verdadero exilio…cualquiera.

Escapemos juntos.

Donde nos guíen los pasos.

Aquí ya no quedan banderas que seguir flameando.

Que los verdugos sigan gritando por lo mucho que nos aman.

Que los violadores sigan llorando por lo mucho que nos extrañan.

Viajen, libres.

Despojados.

Con el corazón abierto, ensanchen al mundo.

Que nosotros hemos zarpado a su encuentro.

Lágrima a lágrima.

Latido a latido.

Anuncios

2 pensamientos en “Ocho cordeles”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s