Adioses plateados

Lo que viaja por lugares invisibles, son los rastros de historias minúsculas a las que les hemos perdido el paso: el llanto del que no come, el dolor del que ha sido abandonado.

La Nación es como la idea antiquísima de la Gran Madre.

Nos cobija, nos contiene: nos dirige y nos conduce.

No hay demasiada radicalidad sobre este tipo de cosas.

Hubo heridas que nos hicimos mientras caminamos juntos sobre este peregrinar al que algunos llaman existencia.

Hubo heridas por separado.

Hubo visiones mágicas.

Otras grotescas que se traducen en el silencio que hacen las palabras al amarse.

Creo como Hegel, que la Idea se desplaza por niveles, a través de retículas dialécticas finísimas, hasta que hace eclosión en el nivel de lo Absoluto.

El cuerpo del Espíritu se despliega en plenitud sobre el reino de lo colectivo.

En ese cúmulo de dimensiones visuales, estéticas, políticas, religiosas, es que el hombre se emplaza en un lugar que lo aleja de sí mismo y lo emancipa hacia lo otro.

Mi llanto sé que es el de otros.

Mi dolor sé que es el dolor de otros.

Mi lucha sé que es de otros.

Mi rostro sé que es de otros.

Yo sé que soy de esos otros.

Y la estela que ha dibujado ese hombre, tiene el aroma al Absoluto.

Pero un Absoluto pequeño. Solemne en su inocencia. Que tiene el color broncíneo la Ciencia de lo Diminuto. Que se parece a mis pequeñas deliberaciones personales sobre lo que me parece justo o no, en este enroscado mundo al que he venido a encallar.

Puerto sin barcos que planea por sobre los cielos.

Por sobre la curvatura de la estela que ha dibujado ese hombre, como muchos, hemos depositado centelleos apenas perceptibles de sensibilidades compartidas.

Minúsculas parcelas de conciencia que han compartido la dicha de coincidir en un hombre: en una estela fugaz que se desplazó por entre tartáricas nubes de ctónica naturaleza.

Qué otra razón, para despertar del sueño.

Y comenzar a navegar por esta tierra gusto a tango amargo, café lejano, y rostros que se parecen a nosotros en el anonimato de su identidad.

Y comparten eso que se parece a un sentimiento. Pero no.

Es superior a ello.

Anuncios

Un pensamiento en “Adioses plateados”

  1. gustome camarada Gastonelle la poética plasmada, sabe que mi signo político es disímil (inexistente?) pero si alguien como Nestor Kirchner con todos los defectos que portaba significó para mucha gente algo bueno por algo ha de ser.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s