Volar

El día es sutil. Muy sutil. Las señales son paisajes inundados por un suspiro calmo. Quizás sea que la mente se ha conciliado con su sombra.

Quizás el mar dibuja un par de acordes que se parecen a estos latidos. A ese estado que se desenvuelve por el mundo en búsqueda constante.

Los rayos de este sol son como las líneas de las vidas que se entrelazan.

Caer no es otra cosa que una nueva oportunidad a subir de nuevo.

Todo de nuevo entre ritos ilustramos una coalición con las cosas. Esas cosas. Ese abismo que no es otra cosa que nuestros propios miedos.

Nuestro verdadero rostro. Acaso nuestra única condición fundamental.

¿Cuán lejos puedes viajar en nombre de la felicidad?

Muy lejos.

¿Tan lejos como lo harías en el nombre del dolor?

Al este y allá. Donde reptan los cuerpos en detrimento de los términos. Quienquiera que seas tú, belicoso dios, has de saber que hemos venido fulgurando nortes en las esquirlas del alma.

Y en diéresis hemos depositado la llama incandescente.

Este tipo de dioses tiene esa figura. Sutil figura.

No es necesariamente un sentimiento.

Es más poderoso que ello.

Aquí, allá, y en todas partes.

Maravilloso mundo que despiertas entre los nacimientos.

Esa paloma me ha liberado. Esa que se posó sobre la mesa del bar. Entre la botella de Coca y la medida de fernet. Entre las cenizas de cigarrillo. Por sobre las incertidumbres que experimenta todo poeta, antes de enfrentar a cualquier poesía.

Posada la mirada en un recuerdo, cobró vuelo.

Alto vuelo.

Anuncios

Un pensamiento en “Volar”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s