¡El día que Tucumán conoció a Godzilla!

Bueno, el famoso #terremotoentucuman por fin llegó, pero fue más bien un #temblorentucuman. Y llega con poco más de un mes de atraso. Y aunque fue prolongado y relativamente fuerte, no mató a nadie ni causó daños. Y si mi abuelita no se hubiera muerto este es el día en que todavía estaría viva.

En fin, una nueva derrota del agorerismo, nos vuelve a dejar solos y desnudos de cara al futuro, como lo estuvimos siempre, aunque busquemos inútilmente consuelo en los palabreros que aseguran tener un tercer ojo (i mono), y estamos cada vez más convencidos de la imposibilidad de que el PRODE nos haga ricos. Lamentablemente nosotros no estudiamos derecho, pero, joven argentino, si eres mayor de 18 años y has completado tus estudios secundarios, no dudes en convertirte en un mentiroso chupasangre, coaccionar y/o sobornar a tus docentes, afiliarte al partido más grande de tu localidad y estarás a un paso de encaminarte en la noble empresa de la política. La alternativa de trabajar de sol a sol, hasta que la tierra se parta (¡quizá literalmente!) no es muy saludable.


Godzilla atacando la Casa de Gobierno de una provincia bananera

Y esa es toda la reseña… ¿qué esperaban? No tenemos la suerte de los chilenos para escribir un post agradeciendo las muestras internacionales de solidaridad, ni hablar de cómo te cambia la vida esta experiencia; porque los temblores son los primos tontos de los terremotos. Solo salen en los diarios locales (con mucha suerte), no asustan más que a los desprevenidos y suelen ser tan oportunos que la mitad de la población ni siquiera se entera de que existieron. La única leyenda llamativa para una remera sería una que diga “Yo NO sobreviví al temblorcito de Tucumán”, pero el mercado es un poco efímero y termina con dos metros de tierra encima.

Pero no se entienda que uno tiene envidia de las catástrofes mundiales, claro que no. Estamos hablando solo de lo que generan después. El mejor panorama sería que suceda un sismo con la quinta parte de la intensidad del de esta mañana mientras todos dormimos, pero que un periódico por error titulara “Terremoto de 10 grados en Tucumán” y de repente todos los medios internacionales lo replicaran con nuestra complicidad. Entonces daríamos entrevistas sobre nuestra experiencia y venderíamos remeras a los sobrevivientes y aprovecharíamos para calumniar algunas ruinas de “daño material” y recibir ayuda económica para construir nuevos edificios y estadios de “fulbo”.

Además escribiríamos muchos posts al respecto, recibiríamos turistas a los que mostraríamos las ruinas del palacio Aráoz como epicentro de la catástrofe, resucitaríamos a Michael Jackson y juntaríamos a las “estrellas” latinoamericanas para cantar “We are the world”, pero conducidas por Gladys, la bomba tucumana. Bueno, todo esto último no sería tan fácil porque no andamos con muchas ganas de escribir últimamente.

Y no, no me voy a hacer un twitter ahora.

TONY

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4 pensamientos en “¡El día que Tucumán conoció a Godzilla!”

  1. A vos, que entraste desde Google creyendo que seguíamos la línea editorial catastrofista de La Gaceta y su “los vecinos se despertaron aterrados y salieron corriendo a la calle a rezar a sus antepasados”, te digo: DEJA UN COMENTARIO, RATAA!!

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