Argentina campeón del mundo.


Victor Hugo en la radio, el uruguayo más argentino que conozco, veleta/panqueque/snob/futboludo, grita incoherencias pseudo poeticas sobre once tipos en una cancha, blasfema diciendo que Dios es el DT (¿Dios es Técnico significa?), el ruido de fondo es insoportable -les llaman vuvuzuelas– y la monada o según el relator: el pueblo argentino/todos los negros cabeza van hacia los pocos símbolos de civilización de sus respectivas ciudades, llamesé obelisco o el pito de Prebisch, alguna plaza colonial y alrededores, una piedra negra que vibra y cayó del cielo. La loca de Luciana Salazar se pone en pelotas en el Obelisco y es devorada por la turba iracunda previa inspección y visita de cuanto orificio tenga.

Alegría.

Alegría.

Fútbol.

Pasión.


Podría comprenderlos si mi día no hubiese empezado asi:

Un sueño plagado de habitaciones grises y una voz que grita la palabra javier o xavi se cuela un ritmo latino que suena a lata. Manotazo en la realidad -no estoy seguro- no llego, segundo intento con mayor movimiento, me resbalo y le doy con la frente a la mesa de luz {eso va a dejar marca} el celular cae y se abre como caja de sorpresas. Hace frío, me falta una media, campera con capucha baja {la luz perfora mis corneas y jueguetea con la tutuca amohosada} al salir de la habitación calculo mal y el marco de la puerta me hace medio tacle al hombro derecho, como si fuera Jonah Lomu, sigo moviendome con 3 o 4 tipos colgados del cuello, eso va a dejar marca.

El espejo del baño me hace el chiste de todos los días, esta vez con sangre incluida. Ya no necesito maquillaje para pasar por zombie, las ojeras pronunciadas -tatuadas, escavadas y con residuos de petroleo de BP– y la palidez propia del LCD me camuflan muy bien entre las hordas asesinas de no muertos.

Sigo desplazándome dentro de casa -bueno supongo que es mi casa, alguna que otra vez me levante y no sabía donde estaba- nótese que la velocidad máxima aquirida fue la de babosa cuesta arriba en pavimento congelado, y un zumbido me aflojaba las entrañas. La frecuencia vuvuzuelesca hace vibrar la placa de mi cabeza, me sirve para captar la radio, la placa hacer vibrar la tutuca, la tutuca que quería ver el mundial se enoja, patalea, grita, agarra un alfiler {¿cómo llego hasta ahí?} y lo clava en repetidas ocasiones en las corneas.

Me quemo con el cafe con leche, la punta de mi lengua siempre quiere probar todo, y casi rompo la taza al lavarla.

Enciendo la PC y sale un cartelito blanco con letras celestes que dice “Argentina 1 Corea del Sur 0, me voy a ver el partido“. Luego del tercer insulto balbuseado insiste en su posición, la mando a pasear, vaffanculo le digo y me voy a ver las hormigas en el pasto.

mordi desearía ser una hormiga negra, las rojas son bastante guachas y yo buenito.

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3 pensamientos en “Argentina campeón del mundo.”

  1. si, si…y despues no me digan que no entro al blog..
    si, si..Maradona
    Si, si..estoy aburrida
    no me banco a Victougomorales
    no me banco a nadie
    uff chau
    tia inqui

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