6 milanesas con ensalada

En la mansión, a veces el personal de limpieza femenino (una vez cada solsticio) disfruta de un tour por el centro (en una camioneta polarizada porque en el sótano no están acostumbradas al sol directo y además la gente podría ver las marcas de los grilletes) para que no digan que no respetamos sus derechos.

Como les decía el tour es cada solsticio, pero este año decidimos ser originales y sacarlas antes con la desagradable consecuencia de la manutención de nuestros trabajados físicos (el titulo de Mr Olympia seguirá en la familia por al menos 3 generaciones más, mi tío es Arnold Schwarzenegger).

Supongo que Tiger Woods cuando se cansa de comer siempre la misma carne palida busca otra receta -m´entienden, ¿no?- pero a nosotros sólo nos interesa comer a ciertos horarios (a las 12:00 del mediodia, a las 18:00 y a las 21:00) y carne de vacuno ya que la ultima prostituta camboyana que comimos nos dió cólicos y teniendo en cuenta nuestro sobredimensionado físico los cólicos se escriben así: CÓLICOS.

Y por eso, y a sabiendas que los chefs son mejores que cualquier cocinera que salga en la tele, llamesé Blanca C. de Gandulfo, Maru mi marido me viola Bottana, Narda soy lela Lepez, etc. me puse a cocinar, dicese calentar, una milangas (sí la gente rica como yo tambien come estas comidas vernaculas para no perder el cariño al terruño).

Esa empresa fue relativamente sencilla ya que la mayoría de los implementos estaban a la vista, horno industrial, media res de vaca empanada, wok Essen (el wok de la burguesía), recipiente con 20 litros de aceite, y un litro de tinto dentro mío, yo aprendí con el Gato Dumas.

Mientras se hacía la carne y descorchaba la segunda botella, empecé a buscar las cosas para la ensalada. He aquí el primer obstáculo para nuestro personaje principal, la cocina mide 500m2, hay 25 metros lineales de estanterías abarrotadas con cachivaches, el sótano huele a mujer esclavizada, el alcohol afectó las capacidades psico-motoras y una tercer botella está en camino. Encomendandose a la santisima trinidad (Karlos Arguiñano, Donato De Santi y Martiniano Molina) nuestro abyecto caballero pudo encontrar los implementos necesarios:

  1. un hacha ensangrentada
  2. una planta de lo que parecía lechuga, el estado etilico no lo dejaba identificar colores ni formas.
  3. un escudo viejo de madera o una tabla de cortar, ¿ya les dije lo de los sentidos alterados?
  4. tomates o lo que parecian tomates (investigaciones realizadas luego probaron que eran ojos de reptiles de gran tamaño)
  5. otro item boludo más, o sea el pibe termino de hacer la ensalada.

Resumiendo, las milanesas estaban cocidas, el tomate sabía a rayos, la lechuga estaba marchita. Necesito una cocinerita.

mordi no se puede forzar a la creatividad, cuando no está, no está.

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