Sur

Aguilares, Lunes 10 de mayo del 2010

El aire está frío. Es de ese tipo de aire que deja caliente a la nariz. Aunque lentamente comienza el clima a entibiarse. El sol está a medio camino de alcanzar su cenit. Tengo enfrente mío la plaza central; plaza que no recuerdo. Este lugar es para mí como una suerte de “arca de olvidos”. No tengo presentes la cantidad de eventos de los cuales esta ciudad ha sido testigo mientras yo la vivía hace mucho tiempo atrás. El tiempo. Pero lo sé: sé que este cielo me recuerda niño.
Se esconde entre los árboles de la plaza la torre de la Iglesia. Debe tener unos veinte metros de altura aproximadamente. Su punta está cerca del sol. Pero el sol no la tocará. En un par de instantes – preveo – el astro se elevará de entre las copas de los árboles que lo separan de mí, y bañará de luz a estas hojas. Pasa un muchacho con su caja de lustrar botas y me dice: “¿padre?”. Ya pasó hace unos quince minutos preguntando lo mismo. Él lo sabe, y yo también. Pero juega con ese anonimato o invisibilidad que cree tener: piensa que no lo recuerdo…o al menos, eso es lo que creo.
Deben ser las nueve de la mañana, y recién estas calles están siendo pobladas por rostros. Cuando llegué a la ciudad más temprano, este lugar parecía ausente de habitantes.
Detrás de mí las montañas muestran su rostro limpio, sus cumbres nevadas. El cielo es claro, no tiene nubes, salvo unas sutiles formaciones nebulares en el horizonte este: en el sentido opuesto a las cumbres.
Me gustaría conversar con alguien. Mi mente no es buena para eso. Me inunda de pensamientos constantemente, me confunde, me hunde en su hiper-actividad. Tiene pensamientos muy solemnes y exquisitos…solo que ahora necesito lo simple, para sentirme cercano a las cosas. Este lugar me exige simpleza. No podría sostener mi excentricidad mental citadina aquí, sino a costa de quebrar en llanto. Este lugar es muy carnal como para ser tomado en serio.
El lustra botas pasa de nuevo. Me dice “¿padre?”. Cree que es invisible. Cree que no lo recuerdo. Este lugar está muy vivo como para pasar desapercibido ante mis ojos.
El sol cubre de luz estas letras, proyectando una sobra directamente proporcional al miedo que siento. Tengo miedo a ser descuartizado por este lugar.
Me levanto del bar. Voy a llevar a cabo las labores a las que he venido. Empiezo a caminar hacia el oeste. Miro las cumbres. Miro los rostros.
Estoy listo para morir.

http://www.youtube.com/watch?v=yHsLuwdjbkI

(…)

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Un pensamiento en “Sur”

  1. Conozco (creo) la sensación… el lugar exige la simpleza con la que nos conoció, tiempo atrás. Quizá siente algo de nostalgia también.

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