Yo también soy McGyver!

Hoy, sábado 20 de marzo, y por motivos que mis abogados aconsejan omitir, quede “encerrado” fuera de casa. Me hace ruidito el tema de quedar encerrado fuera de un lugar del que trato de huir constantemente, pero, así fue. Al principio, los primeros 7 minutos frente al portón de la calle abollado, es que habia un adoquín cerca y en casa somos todos sorditos, fueron tranquilos hasta que el hambre empezó a comerme las entrañas. Eran las 7 de la tarde y soy una persona que DEBE comer a horarios previamente pautados así que decidí ponerle más accion al tema.

Primero, tiré la bici haci el lado de adentro, a no les conté ahora hago “deporte” si hasta salgo a correr, trepé la pared y la traspuse como morocho en Cidade de Deus. Sorprendióme mi habilidad debo decirles, ha de ser el tercio angoleño en de mi familia.

Una vez dentro, todas las puertas estaban cerradas, aun luego de patearlas/putearlas profusamente. Me enyoguicé, maldije la ley de abolición de la esclavitud ya que podría haber descargado mi frustración azotando a algun espécimen afronegroide, un primo lejano seguro, y recordé algo que había leído en un blog (para vos Candelaria, la blogosfera goza de salud aún, mala y poca pero peor es nada).

Manos a la obra cerdo burgués me dije, me encanta la sonoridad de la frase, y con un montón de cañas, no me pregunten porque hay cañas en el patio, pude alcanzar un juego de llaves que estaban a unos 8 metros dentro de la casa, como en cuanta película pedorra sobre alguien encarcelado y que de alguna ingeniosa manera logra sacar las llaves al carcelero.

Apenas entré empecé a sentir la canción de McGyver, el ejemplo de que un hombre caucásico de mediana edad y buen pasar económico, puede conseguir lo que quiera.

Richard Dean Anderson vive!

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12 pensamientos en “Yo también soy McGyver!”

  1. Gracias salvatore por pasar y comentar, me morfé un sánguche de salame, estoy vacunado contra el mal de la vaca loca, y queso. Además de cañas hace falta saltar el cerco de púas, los rottwaillers caníbales y las minas anti personales…

  2. Momentito! La blogosfera goza de salud, poca quizá, pero no mala… y menos viendo que las enseñanzas de Mantis lo salvaron de la muerte por inanición, estimado.

  3. Si..a Mantis le pasò lo mismo. Y a mi hijo Tomasito tambièn, pero no sòlo saltò el portòn, sinò que trepò hasta la ventaita del baño de la planta alta y se tirò en picada a la bañadera. Claro, es àgil porque tiene 14 años y es flaquito.
    Te felicito mordi, sos el màs banana de la cuadra.
    Mc Gyver es un poroto al lado tuyo, te admiro.
    Làstima lo del sànguche de salame…con ese aliento no te podrìa besar..en fin!

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