ESE BARRILETE

Hipocondríaco espíritu que haces pirámide en tus sueños: homeostasis del alma tiritando un cuerpo. Calle de bajo fondo, luces perdidas. Voces apagadas: gritos, risas, un gato allá sobre los techos. Caminaba cabizbajo y no encontré ninguna sombra: el sol se había apagado por la lluvia. Se escondía la musicalidad de la voz que enumeraba letras: cuando presumimos el silencio que la palabra escrita otorga. Entonces fue que nacimos: para acompañarnos en esta aventura. Llegaremos aquí mismo en una sola pieza, libres.

Nombres que no nos nombran, gestos que no nos comunican, ríos que no dejan de correr. Amar, caer, vivir: morir en el intento. Una certeza inscripta con fuego prometeico en los corazones que se izan allá a lo lejos.

Incinerarnos de existencia hasta perdernos en el encuentro que pronuncia ese tu secreto: ausencia inmanente dibujada en todas las presencias. Noche allá arriba: día aquí abajo. Nos raptará de un beso.

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