Del fantasma que dominó el mundo

Néctar indoeuropeo: sarcófagos en niebla tinta de senos oscuros. Escultural torbellino abrió las fauces de Abraxas, en la cruz su nombre pendía solo. Ríos de intriga privativa, engendro en sitio de castas estampadas en la Quebrada de Sión. Un cuartel de viento, una copa de labios: aliento fresco, noche taciturna, pirámide invertida, perpetuo devenir en el socorro de la excitación de cierto pasajero irreconocible del tiempo. Seudónimo oriental que hostiga a la parsimonia en lo oscuro, velado…y es por eso que reconocemos no verdad en el lago asintiendo como penumbra faústica otrora pasajero irreconocible de tiempo nunca más conjugado.

Pecado luego que no fue, sino de ellos.

Anuncios

2 pensamientos en “Del fantasma que dominó el mundo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s