El Reino

Esfera taciturna: el desierto se quita las arenas embebido en aguas de Sabacio nocturno. El prematuro iniciado consume cenizas cuando fulgura la serpiente imponente en lo alto: sol oscuro en el desprendimiento del parto. Del dedo índice llave a la puerta en voz revelada: laberinto en perpetuo movimiento ascendente. El receptáculo uterino arrastraba al mutante a su seno inconsistente: súcubo perfecto de ojos que miran al océano de azufre invisible. Del color de la forja de Hefesto eran sus largos puños, cuando los alzó para derribar la pantalla detrás de todos los grandes mitos. Una alucinación hipnogógica encumbró al sonido de los gritos de la bestia al despedazarse: la tormenta advirtió el campo de batalla. Mitos eleusinos contorsionaban al reptil a morder su propia cola que advenía en ermita. La luna engullía la sangre de los caídos: el bien y el mal tienen una quinta dimensión inasequible. La serpiente sepultaba trascendencias y lágrimas entre sus extensas alas: torres de vigilia y furia de señorío. Sobre altas blancas eternas columnas el infierno se disfrazaba de bóveda celeste para subsistirse en el tiempo. El Héroe sostenía su martillo de truenos desafiando dioses y enterrando cabezas de demonios abatidos con la ayuda de los Hecatónquiros. Cúpula en veneno sirvió del vaso Medusa al reconocerse en la última gota que la arrastraba a su propio vacío. Cofre de alianza en flama profunda: el Maestro Interior siempre es detrás de la lógica de la proporción. Nombres irrecuperables confundieron al entendimiento del guerrero que Júpiter pendía en su cavidad. Luz reflejada; habitante preseleno erigirás nuestros intervalos. Pronunciada la profecía siete veces, doce becerros otorgados a calmar el ansia de la madre universal que todo lo devora. El martillo fulgura puro, impreso en las paredes de amatista del castillo del Reino: es trofeo de nuestro espíritu. Libro oculto delibera en sus lenguas eternas por pedido de los Siete Emperadores de los Siete Faros: esparcida Babel, la Torre se elevaba en nuestro fuego al arder el sacrificio. La Hiero-historia iniciada es, tan pronto los hijos se desgarran del arcano mortuorio paterno-maternal. Monumento de Orión espectral figura de todos los nombres sagrados en sentido primigenio. Luz que Eos anunciaba en el renacer de los héroes arquetípicos, bajo sonidos atlantes.

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3 pensamientos en “El Reino”

  1. La forma que tiene la prosa es justamente la forma que anhelo llevar a cabo. El que no tenga puntos y aparte, que no respete conjugaciones verbales y se encuentren varios verbos conjugando en distinto tiempo en una misma oración, es todo ello arbitrario.
    Tu comentario en última instancia, es una declaración subjetiva de gusto, y como tal, no aporta demasiado.

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